Las lagartijas siempre fueron una de mis debilidades. Me gustaba atraparlas y volverlas a liberar o simplemente observarlas.
Ahora que tengo una cámara de fotos no me resisto a fotografiarlas.
Y siento lo mismo que cuando hace años me fascinaba mirarlas. Es muy agradable.
Parecen seres venidos de otro tiempo con sus armaduras de escamas de infinidad de matices.